lunes, 22 de diciembre de 2008

Entrevista a Ecologistas en Acción sobre la ESTAFA-Aeropuerto de Ciudad Real

“Pensábamos que por una vez el Aeropuerto cumpliría con la ley, pero ya vemos que no ha sido así”
Carlos Otto-Reuss
http://ottoreuss.blogspot.com/
Lunes, 22 de diciembre de 2008

José Manuel Hernández es miembro de Ecologistas en Acción y, como tal, formó parte de la ya famosa Comisión de Seguimiento de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del Aeropuerto de Ciudad Real. Ya que la voz de los ecologistas apenas ha tenido difusión en los últimos meses, hemos decidido hablar con él para que nos cuente los pormenores medioambientales que rodean -o no- al Aeropuerto.

—¿Qué le parece que el Ministerio de Fomento finalmente haya concedido al Aeropuerto las licencias de vuelo?
—Me parece mal, porque esto lo que hace es confirmar las peores expectativas de que antes o después el Aeropuerto se desbloquearía debido a las presiones políticas de unos y de otros. Sólo había un camino para que el bloqueo finalizase, y era el cumplimiento estricto de todas y cada una de las condiciones que exigía la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), algo que a nosotros no nos terminaba de gustar, ya que consideramos que el Aeropuerto nunca debió construirse allí.

En cualquier caso, lo que está claro es que el Aeropuerto no está cumpliendo la DIA, y parecía que las administraciones se habían comprometido con ello cuando denegaron la licencia de vuelo en octubre, y las mismas razones que existían entonces para denegar las licencias siguen vigentes ahora mismo.

Es cierto que algunos de los problemas se han resuelto, pero quedan muchísimos. Y la Dirección General de Aviación Civil fue taxativa en la carta que remitió a los promotores del Aeropuerto en diciembre de 2007, hace ya un año, cuando se les decía que había que cumplir todas y cada una de las exigencias de la DIA, no unas cuantas. Y a fecha de hoy hay muchas no satisfechas. Por ejemplo, no se ha hecho un plan de desarrollo para la zona, una serie de inversiones en las localidades, que tampoco han tenido lugar, el programa de insonorización para Villar del Pozo y muchísimas más consideraciones. A día de hoy, el Aeropuerto sigue sin cumplir ni suficiente ni absolutamente las condiciones ambientales que fijó el Ministerio de Fomento para poder abrir. Esto es muy peligroso, porque sienta un precedente para que futuros proyectos que no cumplan las leyes consigan salir adelante a base de presiones políticas. Pensábamos que por una vez se cumpliría con la ley, pero ya vemos que no ha sido así.

—¿Qué riesgos conlleva tener ahora mismo abierto el Aeropuerto?
—El riesgo ambiental más importante es que hubiese un accidente con las aves. La gente no se da cuenta de que no sólo es cuestión de cuidar a las aves, sino de tenerlas alejadas, ya que pueden ser un riesgo para la navegación aeronáutica. ¿Qué pasará cuando un día, antes o después, un avión colisione con un pájaro y se estrelle? ¿Qué respuesta se le dará a la sociedad? Todos los aeropuertos cuentan con un riesgo potencial de que esto pase, pero el en el Aeropuerto de Ciudad Real el riesgo es muchísimo mayor. Y la solución no pasa por favorecer la presencia de aves, ya que eso es mucho más peligroso, sino de que el Aeropuerto no tenía que haberse construido allí.

—¿Qué va a hacer Ecologistas en Acción ante esta situación? ¿Va a denunciar?
—Sí, nosotros vamos a agotar nuestro papel, y ahora mismo vamos a hacer hasta tres denuncias. Por un lado, vamos a denunciar la apertura a la Fiscalía General de Medio Ambiente y a la propia Unión Europea, ya que a Bruselas han ido los promotores y los políticos, pero nosotros aún no hemos ido. Por otro lado, vamos a ir a la Fiscalía Anticorrupción, ya que consideramos que en este aeropuerto hay muchos asuntos oscuros, como el hecho de que se presente como un proyecto privado cuando existen grandes ayudas por parte de administraciones como la Junta, la Diputación de Ciudad Real, la Universidad de Castilla-La Mancha, CCM... Además, es curioso que no se haya hecho nada a raíz de que la revista Interviú destapase que los promotores del Aeropuerto llevan un año intentando venderlo. [La inversión del Aeropuerto es de 400 millones de euros, mientras que su precio de venta sería de 4.000 millones de euros]. Está claro que este proyecto es lo que se denomina un ‘pelotazo’ y las administraciones se han puesto al servicio de este pelotazo, y esto es algo que resulta sospechoso. Que las administraciones ayuden de esta forma a un proyecto que sólo busca el beneficio particular de unos señores puede ser motivo de reflexión y, seguramente, de investigación.

—Hubo mucha polémica con la Comisión de Seguimiento Ambiental, que emitió un veredicto favorable con la diferencia de un único voto. Recuérdenos quién formaba parte de esa Comisión.
—De entrada es importante recordar que la Comisión y el Observatorio de la Biodiversidad se pusieron en marcha hace aproximadamente un año, cuando en realidad deberían estar funcionando desde mayo de 2006. En cuanto a la composición, era una reunión en la que la mayoría de la gente tenía intereses económicos sobre el Aeropuerto, como pasaba en el Observatorio de la Biodiversidad, con lo que sus opiniones no podían ser consideradas independientes.

En el caso de la Comisión, estaba formada por tres técnicos de los ministerios de Fomento y de Medio Ambiente, dos representantes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, los alcaldes de Villar del Pozo, Ballesteros de Calatrava y Cañada de Calatrava, dos representantes de las ONG´s y asociaciones conservacionistas y un representante de ASAJA, que en este caso era Florencio Rodríguez. Once personas en total. En principio, había diez votos más o menos claros: los conservacionistas y los técnicos de Fomento y Medio Ambiente votaríamos en contra, mientras que los alcaldes y los representantes de la Junta lo harían a favor, con lo que habría un empate y el voto de ASAJA sería el que decidiera. Sin embargo, aunque ASAJA debería velar por los intereses de los agricultores, lo cierto es que el presidente nacional de ASAJA, Pedro Barato, es miembro del Consejo de Administración del Aeropuerto, con lo que ASAJA estaba votando a favor de los promotores. Y así fue: el voto de Florencio Rodríguez fue a favor.

—Aparte, hubo algún ‘escaqueo’ un poco polémico, ¿no?
—Sí. La Comisión se reunió un día para votar definitivamente si el Aeropuerto cumplía o no con la DIA, pero, en aquella reunión, el grupo a favor del Aeropuerto sabía que no tenía la mayoría de votos de su parte; además, el alcalde de Villar del Pozo, que estaba en contra del proyecto, no se presentó, con lo que no se votó. La reunión se hizo la semana siguiente, y en esa reunión, sorprendetemente, el alcalde de Villar del Pozo dejó atrás su oposición al proyecto y votó a favor de los promotores, de modo que con su voto y el de ASAJA, la votación salió favorable a los intereses de los promotores.

De entrada, esa votación ni siquiera se debió plantear, porque no era cuestión de votos. Lo que se estaba planteando ahí era si el Aeropuerto cumplía con la totalidad de las condiciones exigidas en la DIA, y eso no es opinable.

No se estaba preguntando si el Aeropuerto era bueno o malo, sino si estaba cumpliendo todas y cada una de las exigencias ambientales; es decir, no era algo opinable ni mucho menos subjetivo. Estaba claro que el voto de todos los miembros debería ser el mismo, no es serio que seis personas voten a favor y cinco en contra.

—Supongo que viendo quién formaba la Comisión, esto olería un poco mal, ¿no?
—Lo que sorprende de esta reunión es que la Junta no fuese coherente. Uno de sus representantes es el director general de Evaluación Ambiental [Miguel Chillarón], una persona de la que dependen todas las evaluaciones ambientales de la región. Ahora bien, si para evaluar todos los proyectos que le llegan utiliza el mismo criterio que utilizó con el Aeropuerto, es para echarnos a temblar. Si actúa de este modo en un proyecto que todo el mundo conoce, no quiero ni pensar qué hará con proyectos que evalúa él solo en su despacho.

La Comisión estaba claramente contaminada, y esto lo demuestra el hecho de que el Ministerio de Fomento no tomase en consideración su veredicto.

—Si el Ministerio de Fomento decide que el Aeropuerto no cumple con la DIA, ¿por qué el Aeropuerto insiste en abrir? Lo lógico sería ponerse a cumplir las condiciones que no ha cumplido.
—Bueno, está claro que a los promotores del Aeropuerto nunca les ha importado lo más mínimo cumplir con la DIA. Fíjate, si no, cuando en octubre se pusieron a vender billetes cuando aún no contaban con la licencia de vuelo. Es algo que no debe pasar como una anécdota, como pretenden algunos, sino que es bastante revelador del talante y la filosofía de prepotencia que ha llevado a cabo esta gente. Sería interesante investigar si Fomento ha dado la licencia porque considere que el Aeropuerto puede abrir o porque haya cedido finalmente a las presiones políticas e incluso a los chantajes, y esto es algo que está muy claro. Es probable que exista un delito de prevaricación.

—Hace unas semanas, en Manzanares, hablaba de tres posibilidades de apertura del Aeropuerto. ¿Cuáles eran?
—Había tres posibilidades: la más adecuada en mi opinión sería compensar el retraso del cumplimiento de determinadas medidas y retrasar dos años la apertura. Hay condiciones ambientales que fueron exigidas en mayo de 2006, pero el Aeropuerto se ha puesto a cumplirlas ahora, como ha pasado con el plan de gestión de la ZEPA o la puesta en marcha de la Comisión de Seguimiento, y estos cumplimientos hay que evaluarlos con perspectiva. Si esas cosas tenían que haberse hecho en mayo de 2006 y se han hecho en 2008, el plazo se tiene que trasladar y lo exigible sería esperar otros dos años y medio para poder revisarlo todo.

Otra opción sería no ser tan exigentes, pero dejar pasar un tiempo suficiente para comprobar que las medidas llevadas a cabo están siendo eficientes. Si las medidas ambientales no estaban hechas en octubre, es imposible que ahora lo estén. Habría que esperar al otoño de 2009.

La tercera opción sería que el Aeropuerto y las administraciones llevasen a cabo presiones políticas para abrir a cualquier precio y al margen de la ley. Era la opción menos deseable, pero está claro que es la que se ha producido.

—¿Cree que el Aeropuerto se ha aferrado a los puestos de trabajo para poder abrir? Cuando Fomento negó la licencia de vuelo, León Triviño ya dijo que el Aeropuerto tendría que plantearse qué hacer con las 300 personas contratadas.
—Lo de los empleos ha sido un chantaje evidente y vergonzoso y los trabajadores deberían estar indignados por que les utilicen de esa manera. En cualquier caso, el Aeropuerto ha elegido un mal momento para hacer este chantaje, porque estamos en una crisis en la que los puestos de trabajo creados por el Aeropuerto no suponen un gran porcentaje en relación al dinero público invertido.

—¿Qué futuro le ve al Aeropuerto? ¿Resultará rentable?
—Este proyecto está diseñado al margen del contexto real de su situación y no hacen más que vender humo. Podríamos pensar en la supuesta estación del AVE: la gente debe saber que en estos momentos, la administración no cuenta con ningún tipo de proyecto al respecto. Y, en caso de que la acaben haciendo, los ciudadanos tienen que saber que será a costa de que el tren deje de parar en Ciudad Real o en Puertollano, ya que es un sinsentido hacer que un tren de alta velocidad pare tres veces en sitios tan cercanos.

La viabilidad del Aeropuerto es más que discutible, sobre todo económicamente. La mayoría de los aeropuertos no son rentables, sino deficitarios. No hay más que fijarse en los pocos aviones que salen del Aeropuerto de Albacete, sin ir más lejos. Nada hace pensar que este aeropuerto vaya a ser más rentable que la mayoría de los aeropuertos no rentables del país. De hecho, una prueba de esta falta de rentabilidad es el hecho de que los promotores del Aeropuerto de Ciudad Real lleven un año intentando venderlo, pero parece que nadie ha hecho caso a ese asunto. Si el Aeropuerto fuese rentable, no lo querrían vender.

Veremos si al final no tiene que ser el propio Estado el que tenga que cargar –con el dinero de todos- con un proyecto deficitario y que sólo ha dado beneficios a los que lo han construido, pero a nadie más. Decía León Triviño que la construcción del Aeropuerto ha elevado en un 1% el Producto Interior Buto de la provincia de Ciudad Real. No estaría mal que dijese también cuánto dinero se ha llevado él de todo esto.

—Parece que todo el mundo acepta sin ningún tipo de problema que se venda el Aeropuerto como un proyecto privado a pesar de que haya accionistas públicos y que la Junta o la Diputación incluso hayan hecho inversiones a fondo perdido. ¿Cómo ve usted esto?
—Ése es uno de los aspectos que habrá que presentar a la Fiscalía para que investigue si se ha producido algún tipo de delito.

—Antes le preguntaba qué futuro le ve usted al Aeropuerto. Ahora le pregunto: ¿qué futuro cree que le deben de ver sus propios promotores?
—Nadie sabe lo que ellos pueden estar pensando, pero está claro que no deben de verle gran futuro cuando quieren deshacerse de él cuanto antes.

—¿Cómo definiría la actitud de los promotores durante todo este tiempo?
—Si hay un calificativo que define a los promotores desde el principio es el de prepotentes. Piensan que no tienen que cumplir nada, que no tienen que respetar nada y que pueden hacer lo que les dé la gana. Una muestra de esta prepotencia es vender billetes cuando no se cuenta con las licencias de vuelo. Lo malo es que han encontrado el apoyo de la clase política, los sindicatos y, lo que es casi más grave, del conjunto de la sociedad.

—¿Y la de los políticos?
— El proyecto ya se ha convertido en casi un estandarte de Barreda. José Bono se cuidó mucho de comprometerse demasiado con este proyecto y sólo lo hizo bajo presiones, siempre lo hizo poniendo a Barreda de escuda. Y claro, cuando Barreda llegó a la presidencia se vio con el agua al cuello y se comprometió a tumba abierta con este proyecto. Fue una huída hacia delante.

—¿Y la sociedad? Porque a día de hoy no hay medias tintas y todo parece ser una lucha entre ecologistas y antiecologistas; no hay posturas intermedias.
—Hombre, yo creo que poco a poco va calando. Al menos, mucha gente que antes era indiferente ahora se está dando cuenta de que en el Aeropuerto hay cosas que huelen muy mal. Aparte del problema político y ambiental, me preocupa mucho más el problema social, el aletargamiento de la sociedad. Partidos políticos, sindicatos, asociaciones de vecinos... parece que nadie se ha interesado por saber nada de este Aeropuerto. Lo único que se ha intentado desde el principio es eludir este debate.

—¿Y la labor de los medios de comunicación?
—Está claro a quién se favorece. Este Aeropuerto ha contado con opiniones a favor y en contra, y está claro a quién se le ha dado más cuerda en los medios. En la mayoría de los casos, los contrarios al Aeropuerto hemos sido totalmente ninguneados. Un ejemplo muy claro: en octubre dijimos que el Aeropuerto no podría abrir el día 27 porque no tenía las licencias de vuelo, y, a pesar de que el tiempo nos dio la razón, la prensa no nos dio cobertura, no nos hizo ningún caso. Si un medio de comunicación corta y manipula el flujo para que a la gente no le llegue toda la información, se está empobreciendo la sociedad para servir a unos intereses económicos y políticos en concreto.

—¿Cómo saldrá de todo esto la Cámara de Comercio de Ciudad Real y el propio León Triviño?
—Nosotros vamos a denunciar y a intentar que se investigue todo lo que ha rodeado a la construcción del Aeropuerto, y, si esto se investiga, más de uno acabará teniendo problemas.

—¿Y Domingo Díaz de Mera, el gran accionista en la sombra?
—No lo sé. Yo entiendo de pájaros con plumas; no entiendo de otro tipo de pájaros.

—¿Estar en contra del Aeropuerto de Ciudad Real es estar en contra del progreso?
—No, en absoluto. Estar a favor del Aeropuerto sí que es estar en contra del progreso; el progreso es otra cosa. El Aeropuerto es una forma de entender un progreso que a día de hoy es totalmente caduco. Con la crisis económica y la problemática ambiental y de cambio climático que nos amenaza ahora mismo, el Aeropuerto de Ciudad Real representa lo antiguo, lo caduco, lo obsoleto. Eso no tiene nada de progreso, además de que es pan para hoy y hambre para mañana. Apostar por el Aeropuerto es apostar por la insostenibilidad.

—¿Qué le diría a la gente que ha ninguneado la opinión de los ecologistas? Empresarios, políticos, ciudadanos...
—La mayoría han ninguneado la opinión de los ecologistas porque tienen intereses particulares en el Aeropuerto y saben que nuestra opinión les puede hacer mucho daño porque saben que tenemos razón. Creo que la mayoría de la sociedad es consciente de los argumentos que hemos esgrimido, pero también es indolente. La gente escucha, pero escucha tantas cosas y tan contradictorias que la sociedad acaba adormecida e inhibiéndose de las dificultades para obtener una información fiable.

En cualquier caso, nosotros somos los únicos que no tienen ningún interés privado en este asunto, con lo que nuestra opinión es la más creíble. La gente debería reflexionar sobre eso.

—¿Cómo definiría con pocas palabras el proyecto del Aeropuerto de Ciudad Real?
—Te lo defino con una: estafa. El Aeropuerto de Ciudad Real es una estafa a todos los niveles. Se ha estafado a la sociedad, a los trabajadores manipulados, y esperamos que esta estafa en lenguaje poético se transforme en una estafa en lenguaje jurídico y se pueda exigir responsabilidades de ciertos delitos.